Quito Biodiverso

En el marco del proyecto “Quito, Biodiverso” se propone desarrollar un plan de formación ciudadana centrado en fortalecer el vínculo de los ciudadanos con su entorno natural, así como el conocimiento y valoración del patrimonio natural de Quito. Además, plantea promover acciones participativas que les involucre en actividades y cambios de comportamiento que contribuyan con la conservación de la biodiversidad de sus zonas.

Para ello, se han diseñado experiencias educativas que conecten a la gente con su entorno natural y lo acerquen a la fauna silvestre. Cada encuentro será un espacio de reflexión, sensibilización y conocimiento que busca educar para la conservación. Esta propuesta pedagógica está basada en los principios de la educación experiencial y constructivista. Plantea fortalecer mediante la lúdica y el arte los valores ambientales en favor de un desarrollo ambiental sostenible y generar procesos de aprendizaje que promuevan la co-creación y la participación ciudadana.

Plantea un aprendizaje sobre el patrimonio natural desde lo cotidiano, desde lo que vivo, con lo que me relaciono, lo que me hace sentido, reconociendo a ese patrimonio a través de la experimentación de la naturaleza desde las sensaciones, los sentidos y los sentimientos “para Humboldt la naturaleza había que experimentarla a través de los sentimientos” . Es importante que cada persona tenga la oportunidad de vivir un contacto personal con su entorno verde y desde ahí se de un aprendizaje integrador.

Durante los seis meses de encuentros programados se propone abordar los siguientes ejes temáticos:

  • ZEcosistemas, biodiversidad y agua: quebradas, páramos, ecosistemas del DMQ
  • ZRelación yo/especie silvestre, especie/ecosistema: animales nativos, rana marsupial, oso andino, cóndor andino.
  • ZCiudadanía y problemáticas ambientales: animales en peligro de extinción, manejo inadecuado de la basura.

No serán abordadas como unidades temáticas ni de forma individual, se tratarán de forma integral por medio de encuentros evidenciando la relación y dependencia de cada elemento como un sistema vivo e interconectado del cual el ser humano es parte. Cada encuentro será una experiencia explorativa y de contacto con la naturaleza que promoverá que cada participante cree sus propios aprendizajes.

Diagnóstico

A partir del diagnóstico desarrollado en las zonas de intervención se evidenció una desconexión de los pobladores con varios elementos del entorno natural y de una identidad con ese entorno. Pocos conocen los ríos, quebradas. Incluso en el caso de Iguiñaro, aunque reconocen el páramo y su importancia, pocos lo han recorrido. Los parques no son lugares de esparcimiento ni de contacto con la naturaleza ni con otras personas.

En este contexto, como parte del enfoque educativo del proyecto QB se realizaron una serie de encuentros experienciales con la naturaleza centrados en despertar un vínculo de los pobladores de Iguiñaro y La Josefina con su entorno verde que los lleve a valorar la biodiversidad.

Implementación

De enero a marzo se han desarrollado 12 encuentros con 350 personas en las zonas de intervención de Iguiñaro y La Josefina. Estos espacios formativos permitieron generar un vínculo con los participantes y despertar en ellos curiosidad por la biodiversidad que los rodea. La ejecución de estos encuentros contó con varias fases de trabajo desarrolladas por el equipo de educación para la conservación del Zoológico de Quito.

Quebradas ecosistemas de flora y fauna, animales nativos sus páramos y bosques, cóndores andinos guardianes del páramo y rana marsupial y agua fueron los temas que se abordaron durante los encuentros, con el objetivo de acercar a los participantes a la biodiversidad de sus zonas desde una mirada contemplativa y explorativa.

En general los encuentros buscan promover acciones participativas que involucren a los participantes en actividades y cambios de comportamiento que contribuyan con la conservación de la biodiversidad de sus zonas. Para ello, se propuso un aprendizaje sobre el patrimonio natural desde lo cotidiano a través de recorridos a la quebrada Aglla, El Tablón (Iguiñaro) y del río Monjas (La Josefina), en estos espacios los participantes reconocieron el patrimonio de esos ecosistemas y lo experimentaron desde sus significados, sensaciones y sentidos.